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EL FORTALECIMIENTO DEL COMPORTAMIENTO ÉTICO EN LAS ORGANIZACIONES

Muchas organizaciones buscan mantener un nivel elevado de comportamiento ético entre sus integrantes, y algunas efectivamente lo logran. Por lo general estos esfuerzos caen dentro de cuatro categorías:

  1. Realizar acciones de capacitación para fortalecer la conciencia ética.
  2. Seleccionar personas éticas para trabajar en la organización.
  3. Detectar y sancionar las prácticas no éticas.
  4. Instalar el gerenciamiento ético.

Los cuatro enfoques son válidos, y de hecho se complementan entre sí. Pero si se trata de consolidar un funcionamiento ético estable, permanente y asimilado a la cultura, el papel decisivo corresponde al último: la instalación del gerenciamiento ético.

Si bien es cierto que algunas personas son más íntegras que otras, también lo es que bajo distintas circunstancias las mismas personas se comportan de modo más o menos ético. Desde el punto de vista organizacional, este es el desafío al que hay que responder. En este sentido, este enfoque se diferencia de los tres anteriores: no se centra en cómo son las personas, sino en qué conductas induce la organización.

  • Las organizaciones de trabajo deben cumplir con ciertas funciones, tales como producir bienes y servicios de valor para la comunidad, generar beneficios y permanecer en el mercado.
  • Las personas que trabajan en las organizaciones tienen también las suyas: aplicar su capacidad a pleno, desarrollar su carrera, recibir una remuneración suficiente y equitativa.

Estas necesidades pueden ser complementarias o antagónicas en diversos grados. Los extremos son:

Integración: la expresa claramente esta frase de Douglas McGregor, en la que señala el objetivo de los buenos sistemas gerenciales. Dice que hay que crear la situación en la que:

La mejor manera que tengan los individuos de satisfacer sus propios objetivos sea trabajar por el logro de los objetivos de la organización.

Alienación: es la situación opuesta, en la que las necesidades de cada una de las partes se satisfacen a expensas de la otra.

Una vez más, viene al caso uno de los preceptos centrales de la Teoría de la Organización Requerida:

Los sistemas inducen el comportamiento

Por lo que hace al comportamiento ético en las organizaciones, esta formulación significa:

  • La integración induce el comportamiento ético.
  • La alienación crea terreno fértil para la corrupción.


¿Cómo se hace a un hombre incorruptible? ¡Satisfaciéndolo!

La frase pertenece a Bertolt Brecht. En este contexto, y de acuerdo con la Teoría de la Organización Requerida, "satisfacer" significa:

  • Dar a las personas la posibilidad de aplicar su capacidad a pleno.
  • Remunerarlas de manera suficiente y equitativa por la calidad de su trabajo.

Las condiciones requeridas para mantener la satisfacción de estas necesidades coinciden con las que demanda la consolidación del liderazgo gerencial. En el punto "Política gerencial" figura "Los gerentes son respondibles por los resultados de sus subordinados y por su conducta en el trabajo".

En lo que hace al comportamiento ético, esto significa que los gerentes deben responder por los actos ilícitos, inaceptables y no éticos de sus subordinados. Esto no quiere decir que deban estar en una actitud de pesquisa y de vigilancia permanente, sino que deben aplicar consistentemente las prácticas de liderazgo gerencial. Esta es su respondibilidad por el comportamiento ético de subordinados.

Muchas de estas prácticas (fijación de contexto, asignación de tareas, trabajo en equipo, coaching) suponen un contacto personal y directo con cada subordinado y con su trabajo diario. En estas condiciones, es prácticamente imposible que un comportamiento ético reiterado pase inadvertido para el gerente del infractor.

Para profundizar las condiciones organizacionales inductoras de comportamiento ético, sugerimos pasar a la página LA IMPLEMENTACIÓN DEL LIDERAZGO GERENCIAL.

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